Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles —Y ¿cuántas razones traÃa el de Mariano?
—¡Tres razones no más!
—¿Y qué decÃan?
—Que cómo está usÃa, que cómo le ha ido de viaje, que si no ha perdido caballos, porque en los campos solos siempre suceden desgracias.
—¿Y para decir eso han charlado tanto, hombre?
—SÃ, mi Coronel; no ve que cada razón la han hecho diez razones.
—¿Y qué es eso, hombre?
—Es, mi Coronel…
DecÃa esto Mora, cuando Caniupán nos interrumpió, proponiéndome que saludara a la comisión que acababa de llegar.
Deferà a su indicación y comenzó el saludo.
Tendrás paciencia, hasta mañana, Santiago amigo, y el paciente lector contigo.
La paciencia es una virtud que conviene ejercitar en las cosas pequeñas, que en las grandes yo opino como Romeo, por boca de Shakespeare.