Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Ya calcularás que los preparativos debÃan reducirse a muy poca cosa. En las correrÃas por la Pampa lo esencial son los caballos. Yendo uno bien montado, se tiene todo; porque jamás faltan bichos que bolear, avestruces, gamas, guanacos, liebres, gatos monteses, o peludos, o mulitas, o piches, o matacos que cazar.
Eso es tener todo, andando por los campos; tener qué comer.
A pesar de esto yo hice preparativos más formales. Tuve que arreglar dos cargas de regalos y otra de charqui riquÃsimo, azúcar, sal, yerba y café. Si alguien llevó otras golosinas debió comérselas en la primera jornada, porque no se vieron.
Los demás aprestos consistieron en arreglar debidamente las monturas y arreos de todos los que debÃan acompañarme para que a nadie le faltara maneador, bozal con cabestro, manea y demás útiles indispensables, y en preparar los caballos, componiéndoles los vasos con la mayor prolijidad.
Cuando yo me dispongo a una correrÃa sólo una cosa me preocupa grandemente: los caballos.
De lo demás, se ocupa el que quiere de los acompañantes.