Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Épocas buenas y malas. En qué cosas cree el autor. La cadena del mundo moral. ¿Será cierto que los padres saben más que los hijos? El capitán Rivadavia, Hilarión Nicolai. Camargo. Dilaciones.
Con la última parada se me quemaron los libros. Es verdad que hace mucho tiempo que en mis cálculos entra todo menos lo principal.
El hombre suele tener épocas de graves errores, de imponderables desaciertos y tristes equivocaciones.
Como todo el que se ha lanzado sin preparación en la corriente de la vida lo sabe, hay años buenos y malos, meses propicios y fatales, dÃas color de rosa, dÃas negros como el hollÃn de una chimenea.
Años, meses y dÃas en que a todo acertamos, en que nuestro espÃritu parece tener su geometrÃa, en que todo nos halaga y nos sonrÃe.
Y, a la inversa, años meses y dÃas en que todo nos sale al revés.
Si amamos, nos olvidan; si vamos a la guerra, nos hieren o nos postergan; si somos candidatos al parlamento, nos derrotan; si jugamos, perdemos; si tomamos comidas con aceite, se nos indigestan; si compramos billetes de loterÃa, ni cerca le andamos a la suerte; finalmente, hay temporadas aciagas en que ni por chiripa andamos bien. O, como dicen los andaluces, temporadas en que nuestro estado normal es andar en la mala.
Esto debe consistir en algo.