Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Los indios empiezan por decir yapaÃ, llenando bien el tiesto en que beben, que generalmente es un cuernito.
La persona a quien se dirigen, contesta yapaÃ.
Bebe primero el que invitó, hasta poder hacer lo que los franceses llaman goutte en l’ongle, es decir, hasta que no queda una gota, llena después el vaso, copa o jarro o cuernito exactamente como él lo bebiera, se lo pasa al contrario, y éste se lo echa al coleto diciendo yapaÃ.
Si el yapaà ha sido de media cuarta, media cuarta hay que beber.
Por supuesto que no conozco nada peor visto que una persona que se excuse de beber, diciendo:
—No sé.
En un hombre tal, jamás tendrÃan confianza los indios.
Asà como en toda comida bien dirigida; hay siempre un anfitrión que la preside, que hace los honores, que la anima, asà también en todo beberaje de indios hay uno que lleva la palabra; es el que hace el gasto por lo común.
Esta vez, el que hacÃa el gasto ostensiblemente era Mariano Rosas, en realidad el Estado, que le habÃa dado sus dineros al padre Burela para rescatar cautivos.