Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Por eso al grito de los escépticos, yo contesto como Fenelón:
Dilatamini!
Si hay una ananké hay también quien mira, quien ve, quien protege, resguarda, ama y salva a sus criaturas, sin interés.
Cuando me arranquéis todo, sin no me arrancáis esa convicción suave, dulce, que me consuela y me fortalece, ¿qué me habréis arrancado?