Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Dividir para reinar es su divisa. Asà Baigorrita y Ramón, que son bravos en la pelea, diestros en todos los ejercicios ecuestres, entendidos en todo género de faenas rurales, sin tenerle envidia a este Bismarck ranquelino, ponderan la prudencia de sus consejos, su sesuda previsión, su carácter persistente y conciliador.
El año de 1834 fue hecho prisionero en la laguna de Langhelo, situada donde actualmente existe el fuerte Gainza cuyos primeros cimientos los puse yo, al avanzar, hace ocho meses, la frontera sur de Santa Fe.
Este paraje dista como treinta leguas de Melincué.
Mariano Rosas, junto con algunos indiecitos y alguna chusma se habÃan quedado allÃ, cuidando una caballada de refresco, mientras su belicoso padre daba un malóo, internándose muy adentro.
Los cristianos encargados de la seguridad de la frontera norte de Buenos Aires, maniobrando hábilmente, se lanzaron al sur cuando sintieron la invasión, para salirles a los ladrones de adelante; ocuparon y se posesionaron de una de las aguadas principales por donde debÃan pasar con el botÃn, sorprendieron a los caballerizos, les quitaron toda la caballada y los cautivaron lo mismo que a la chusma.