Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Ni el padre, ni la madre, ni los hermanos le dicen una palabra. No es asunto de ellos, sino de la china. Ella es dueña de su voluntad y de su cuerpo, puede hacer de él lo que quiera. Si cede, no se deshonra, no es criticada, ni mal mirada. Al contrario, es una prueba de que algo vale; de otra manera no la habrÃan solicitado, o cancaneado.
En lengua araucana, el acto de penetrar en un toldo a deshoras de la noche se llama cancanear, y cancán equivale a seducción.
Los filósofos franceses pueden averiguar si estos vocablos se los han tomado los indios a los galos o estos a los indios.
Yo sólo sé decir que es muy curioso que en entre indios y franceses cancanear y cancán, respondan a ideas que se relacionan con Cupido y sus tentaciones.
Como se ve, la mujer soltera es libre como los pájaros para los placeres del amor entre los indios.
¿Se creerá por esto la licencia es general entre ellos, que los Lovelace abundan y que no hay que fijarse en una china para exclamar después: fui, vi y venc�
La libertad es un correctivo en todo. Como la lanza del guerrero antiguo, ella cura las mismas heridas que hace. Esta verdad es vieja en el mundo.
La libertad trae la licencia, pero la licencia tiene su antÃdoto en la licencia misma.