Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El capitán de ésta, era otro amigo mío, José Ignacio Garmendia, que después de haber hecho con distinción toda la campaña del Paraguay, anda ahora por Entre Ríos al mando de un batallón.
Un día leíase en la Orden General del 2º Cuerpo de Ejército del Paraguay, a que yo pertenecía: «Destinase por insubordinación, por el término de cuatro años, a un cuerpo de línea al soldado de G. N. Manuel Gómez».
Más tarde presentóse un oficial en el reducto que yo mandaba, que lo guarnecía el batallón 12 de línea, creado y disciplinado por mí, con esta orden: «Vengo a entregar a usted una alta personal».
Llamé a un ayudante y la alta personal fue recibida y conducida a la Guardia de Prevención.
Luego que me desocupé de ciertos quehaceres, hice traer a mi presencia al nuevo destinado para conocerle e interrogarle sobre su falta, amonestarle, cartabonearle y ver a qué compañía había de ir.
Era Gómez, y por su talla esbelta fue a la compañía de granaderos.