Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles La tribu de éste formaba parte de la Confederación de que antes he hablado; cuando los sucesos de Cepeda, combatió contra las armas de Buenos Airee, y cuando Pavón hizo al revés, combatió contra las armas de Urquiza.
Coliqueo es para ellos el tipo más acabado de la perfidia y de la mala fe. Mariano Rosas me decía en una de nuestras conversaciones: «Dios no lo ha de ayudar nunca, porque traicionó a sus hermanos».
Efectivamente, Coliqueo no solamente se alzó con su tribu, sino que peleó e hizo correr sangre, para venirse a Junín junto con el Regimiento 7.º de caballería de línea, que guarnecía la frontera de Córdoba; se pasó al ejército del general Mitre, que se organizaba en Rojas, meses antes de la batalla de Pavón.
Con estos antecedentes y tantos otros que podría citar para que se vea que nuestra civilización no tiene el derecho de ser tan rígida y severa con los salvajes, puesto que no una vez sino varias, hoy los unos; mañana los otros, todos alternativamente hemos armado su brazo para que nos ayudaran a exterminarnos en reyertas fratricidas, como sucedió en Monte Caseros, Cepeda y Pavón; con estos antecedentes, decía, se comprenden y explican fácilmente las precauciones y temores de Mariano Rosas.
Así fue que al notificarme que Camargo me acompañaría, me felicité de ello y le di las gracias.