Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Mi compadre Baigorrita me pide caballos prestados. El que entre lobos anda a aullar aprende. Aves de la Pampa. En un monte. Perdido. Las tinieblas. Fantasmas de la imaginación. ¿Somos felices? Disertación sobre el derecho. El miedo. Hallo camino. Me incorporo a mis compañeros. Clarines y cornetas.
En Pitralauquén, volvimos a hacer alto; los flamencos atornasolados saludaron nuestra llegada, batiendo con estrépito sus sonrosadas alas, y en ondas caprichosas se perdieron por el éter incoloro.
Mi compadre y sus indios allegados iban tan mal montados, que me pidió por favor le prestara algunos caballos para llegar a la raya.
Ordené que se los dieran, y diciéndole a San MartÃn:
—Parece increÃble que Baigorrita no tenga más caballos.
Me contestó:
—Si anoche casi lo han dejado a pie.
Descansamos un rato y seguimos la marcha.
Al tiempo de subir a caballo, le robé al indio de los guantes un naco de tabaco que llevaba atado a los tientos.
El que entre lobos anda a aullar aprende.
Se lo dije a mi compadre y se rió mucho, festejando la ocurrencia y la burla que le harÃan los demás cuando supieran que se habÃa dejado robar por mÃ.