Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Contesté con malÃsimo modo, que antes que hacer lo que se me exigÃa, me cortarÃa con mi gente, que hicieran la junta sin mÃ, si querÃan, que yo no estaba para bromas.
Llevó el indio mi contestación.
Baigorrita, que entendÃa todo lo que yo contestaba, porque Camargo lo repetÃa en lengua araucana, me hizo decir:
—Echemos pie a tierra, compadre.
Mariano Rosas recibió mi contestación con visible alteración; conferenció con sus consejeros y su embajador volvió por tercera vez, diciéndome:
—Dice el general que es para saludar a todos.
—Eso es otra cosa —contesté.
Y esto diciendo, mandé echar pie a tierra a los mÃos haciéndolo yo primero.
Mariano Rosas y los suyos me imitaron.
Vino otro indio, habló con Camargo, y siguiendo las indicaciones de éste, comenzó el ceremonial.
Mariano Rosas y su séquito estaban formados en ala; Baigorrita y mi séquito lo mismo, es decir, que mi izquierda venÃa a quedar frente a la derecha de aquel.