Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Están muy asustadizos! Es preciso que pase mucho tiempo para que le tomen gusto a la paz.

Yo repuse:

—¿Entonces usted cree que es mejor vivir juntos y no desparramados?

—Ya lo creo —me contestó—, viviendo así tan lejos unos de otros, todos son perjuicios; no hay comercio.

Llegaron algunas visitas. Tuve que recibirlas. Entre ellas venía el padre de Ramón, un indio valetudinario y setentón. Me contó su vida, sus servicios, me ponderó sus méritos con un cinismo comparable solamente al de un hombre civilizado; me dijo que había abdicado en su hijo el gobierno de tribu, porque Ramón era como él, me hizo mil ofertas, mil protestas de amistad y por último me dio un chaquetón de paño forrado en bayeta.

Me avisaron que la carneada estaba hecha: mandé arrimar las tropillas y le previne a Ramón que pensaba marcharme, a lo cual contestó que yo era dueño de mi voluntad: que cómo había de ser, no podía hacerle una visita más larga y que iba a tener el gusto de acompañarme con algunos amigos hasta por ahí.

Le di las gracias por su fineza, le manifesté que para qué quería incomodarse, que no hiciera ceremonia, y me respondió que no había incomodidad en cumplir con un deber, que quizá no nos volveríamos a ver.

Yo no tenía qué replicar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker