Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El itinerario del Bagual está sembrado de hermosas lagunas, de agua y permanente; en sus bañados vastÃsimos, hay siempre excelente pasto y en las profundas sinuosidades de un terreno quebrado y montuoso, sombra y leña.
Dichas lagunas, saliendo de Agustinillo hasta llegar frente a la Villa de Mercedes, sobre el RÃo Quinto son: Overamanca, el Chañar, Loncomatro, la Seña; aquà se abren dos caminos, uno para el 3 de Febrero y otro para las Totoritas, las Acollaradas, el Corralito, el Machomuerto, Santiago Pozo, la Hallada, el Tala, el Bajohondo, el Guanaco, Sallape, Pozo de los Avestruces y Pozo Escondido.
Todas ellas presentan más o menos la misma fisonomÃa.
Aquellos campos desiertos e inhabitados, tienen un porvenir grandioso, y con la solemne majestad de su silencio, piden brazos y trabajo.
¿Cuándo brillará para ellas esa aurora color de rosa?
¡Cuándo!
¡Ay! Cuando los ranqueles hayan sido exterminados o reducidos, cristianizados y civilizados.
¿Y cuántos son los ranqueles, de cuya vida, usos y costumbres he procurado dar una ligera idea en el transcurso de las páginas antecedentes?