Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles De ocho o diez mil almas, inclusive unos seiscientos u ochocientos cautivos cristianos de ambos sexos niños, adultos, jóvenes y viejos.
¿En qué me fundo para decirlo?
En ciertas observaciones oculares, en datos que he recogido y en un cálculo estadÃstico muy sencillo.
Las tres tribus de Mariano Rosas, de Baigorrita y de Ramón que constituyen la gran familia ranquelina, cuentan los tres caciques principales susodichos, dos caciques menores, Epumer y Yanquetruz y sesenta capitanejos, cuyos nombres son:
Caniupán, Melideo, Relmo, Manghin, Chuwailau, Caiunao, Inal, Tripailao, Millala, Quintunao, Nillacaoé, Peñaloza, Ancañao, Millanao, Pancho, Carrinamón, Cristo, Naupai, Antengher, Nagüel, LefÃn, Quentreú, Jacinto, Tuquinao, Tropa, Wachulco, Tapaio, Caiomuta, Quinchao, Epuequé, Yanque Anteleu, Licán, Millaqueo, Painé, Mariqueo, Caiupán, José, Manqué, Manuel, Achauentrú, Güeral, IslaÃ, Mulatu, LebÃan, Guinal, Chañilao, Estanislao, Wiliner, Palfuleo, Cainecal, Coronel, Cuiqueo, Frangol, Yancaqueo, Yancaó, Gabriel, Buta y Paulo.
Cada uno de estos capitanejos acaudilla diez, quince, veinte, veinticinco y hasta treinta indios de pelea Por indio de pelea se entiende, el varón sano, robusto, de dieciséis hasta cincuenta años.