Del arte de la guerra
Del arte de la guerra COSME —Puesto que mudamos de asunto, quiero que sea otro el que pregunte para que no se me tache de presuntuoso, defecto que siempre he censurado en los demás. Abdico, pues, la dictadura y la entrego a quien de estos amigos mÃos quiera ejercerla.
ZANOBI —GratÃsimo nos serÃa que continuaseis; pero, si no queréis, decid al menos quién ha de reemplazaros.
COSME —Dejo el encargo al señor Fabrizio.
FABRIZIO —Lo acepto de buen grado, y deseo que sigamos la costumbre veneciana de que el más joven hable primero. Siendo la guerra ejercicio de jóvenes, creo que son los que deben hablar de ella con preferencia, por ser los capaces de realizarla.
COSME —Entonces os toca a vos, Luis[34]. Me agrada el sucesor, y según creo, quedaréis satisfecho de sus preguntas. Pero volvamos cuanto antes al asunto, y no perdamos tiempo.