Del arte de la guerra
Del arte de la guerra FABRIZIO —Procuraré satisfaceros. No respondo separadamente a ambas preguntas, porque, al hacerlo a una de ellas, observaréis que lo hago también a la otra.
»Ya os he dicho que al proponeros determinado orden de batalla se podÃan hacer en él las modificaciones que la clase de enemigo y la naturaleza del terreno aconsejaran, porque en tales casos se procede conforme al enemigo y al sitio. No olvidéis, sin embargo, que lo más peligroso es dar demasiada extensión al frente del ejército, como no se cuente con numerosa y valerosÃsima tropa. En caso contrario, conviene preferir la lÃnea de batalla profunda y poco extensa a la larga y débil. Cuando vuestras fuerzas sean inferiores a las del enemigo, se han de buscar también otras defensas, como la de apoyar el ejército en un rÃo o un terreno pantanoso, para evitar ser envuelto, o resguardar sus flancos con fosos como hacÃa César en las Galias.