Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Cuando un príncipe quiere ganarse la voluntad de un pueblo que le sea enemigo (y me refiero a los príncipes que llegaron a ser tiranos de su patria), debe estudiar primero lo que el pueblo desea, y sabrá que siempre quiere dos cosas: vengarse de los que han causado su servidumbre y recobrar su libertad. El primero de estos deseos puede satisfacerlo el príncipe por completo; el segundo, en parte. Del primero citaré el siguiente ejemplo:
Clearco, tirano de Heraclea, estaba desterrado cuando ocurrió disensión entre el pueblo y los gobernantes. Viéndose estos menos fuertes que aquel, determinaron favorecer a Clearco; tramaron con él conjuración; lo llevaron a Heraclea contra la voluntad del pueblo, y privaron a este de libertad. Se encontró Clearco entre la insolencia de los poderosos que le habían exaltado, a quienes no podía contentar ni corregir, y el odio del pueblo, que no sufría con paciencia la pérdida de su libertad, y determinó librarse de la molestia que le causaban los poderosos ganándose a la vez el afecto del pueblo. Aprovechando una ocasión oportuna, hizo asesinar a todos los magnates con gran contentamiento del pueblo, y así satisfizo uno de los deseos de este: el de vengarse.