Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Resulta, pues, según he dicho, que, al conquistar la libertad un Estado, adquiere enemigos, y no amigos; y para evitar estos inconvenientes y los desórdenes que acarrean, no hay otro remedio mejor, ni más sano, ni más necesario que el aplicado al matar a los hijos de Bruto, quienes, como demuestra la historia, fueron inducidos con otros jóvenes romanos a conspirar contra su patria por no gozar, bajo el gobierno de los cónsules, de los privilegios que tenÃan durante la monarquÃa, hasta el punto de parecer que la libertad de aquel pueblo era para ellos la esclavitud.
Quien toma a su cargo gobernar un pueblo con régimen monárquico o republicano, y no se asegura contra los enemigos del nuevo orden de cosas, organiza un Estado de corta vida. Juzga, en verdad, infelices a los prÃncipes cuando para mantener su autoridad y luchar con la mayorÃa de los súbditos necesitan apelar a vÃas extraordinarias; porque quien tiene pocos enemigos, fácilmente y sin gran escándalo se defiende de ellos; pero cuando la enemistad es de todo un pueblo, nunca vive seguro, y cuanta mayor crueldad emplea, tanto más débil es su reinado. El mejor remedio en tal caso es procurarse la amistad del pueblo.
Lo dicho en este capÃtulo se aparta de lo referido en el anterior, porque aquà hablo de la monarquÃa y allÃ, de la república. Añadiré breves observaciones para no tratar más esta materia[90].