Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Cosme de Médicis, con quien empezó la grandeza de la casa de los Médicis en nuestra ciudad, llegó a tener tanta reputación por su prudencia y por la ignorancia de los demás florentinos, que empezó a ser temible al gobierno, hasta el punto de juzgar sus conciudadanos peligroso ofenderle, y peligrosísimo dejarle tanta influencia. Vivía entonces Nicolás de Uzzano, tenido por muy experto en los negocios públicos; quien, habiendo cometido la primera falta de no prever los peligros que el poder de Cosme podía ocasionar, no permitió durante su vida que se cometiera la segunda, es decir, que se intentara destruir la preponderancia de Cosme, por creer que tal intento ocasionaría la completa ruina de la república. Así lo demostraron los hechos después de su muerte porque, no siguiendo los supervivientes su consejo, lograron ser fuertes contra Cosme, y lo desterraron. Consecuencia de ello fue que, irritado su partido por esta ofensa, le llamó al poco tiempo y lo hizo señor de la república; poder que jamás hubiese alcanzado sin la declarada oposición que se le hizo[104].
Lo mismo sucedió en Roma con César: le favorecieron al principio Pompeyo y otros ciudadanos, a causa de sus preclaras dotes, y el favor fue poco a poco convirtiéndose en miedo. Así lo atestigua Cicerón al decir que Pompeyo empezó tarde a temer a César. El miedo hizo pensar en los remedios, y los aplicados aceleraron la ruina de la república.