Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Repito, pues, que, siendo difícil conocer estos males cuando empiezan[105], por lo que ilusionan las cosas en su principio, es más atinado y sensato contemporizar[106] con ellos que contrarrestarlos abiertamente, porque, contemporizando, o desaparecen por propia consunción, o se prorrogan a largo plazo.
Los gobernantes que quieran destruir u oponer resistencia a la fuerza y el ímpetu de estos males, deben ser muy vigilantes para no aumentar lo que quieren disminuir; atraer lo que desean alejar, y secar una planta regándola; deben estudiar bien el mal: si se encuentran en condiciones de poderlo curar, curarlo sin consideración alguna; y si no, dejarlo estar, guardándose bien de contrariarlo; porque sucederá lo que antes hemos dicho y lo que acaeció a los vecinos de Roma, a quienes, por haber crecido tanto el poder de esta, hubiera sido más ventajoso procurar con procedimientos pacíficos tenerla satisfecha y contenida dentro de su territorio, que obligarla con actos hostiles a pensar en nuevos medios de defensa y de ataque. El resultado de la conjura de aquellos pueblos contra los romanos fue estrechar la unión de estos, hacerlos más valerosos y obligarles a imaginar nuevos recursos para ensanchar en breve tiempo su poder. Entre estos fue uno la creación de la dictadura, con la cual, no solo triunfaron de inminentes peligros, sino que lograron evitar infinitos males que, sin esta institución, hubieran aquejado a la república[107].