Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio En esto hay que destacar dos cosas: la primera, que el pueblo, engañado muchas veces por una falsa apariencia de bienestar, desea su ruina, y si no le prueba alguno en quien tenga confianza lo que es bueno y lo que es malo, queda expuesta la república a infinitos daños y peligros; siendo inevitable su ruina cuando desgraciadamente el pueblo no tiene confianza en nadie, como a veces ocurre, por haberle engañado los acontecimientos o los hombres. Dante dice a este propósito en su tratado De la Monarquía, que el pueblo grita muchas veces «¡viva nuestra muerte! Y ¡muera nuestra vida!».
De esta incredulidad nace que a veces en las repúblicas no se adopten buenas determinaciones, como sucedió a los venecianos, según antes dijimos, cuando, atacados por tantos enemigos, no pudieron tomar el partido de ganarse algunos de sus adversarios dándoles lo que habían quitado a otros (apropiaciones que ocasionaron la guerra y produjeron la Liga de los Príncipes contra ellos) antes de que se consumara su ruina. Al tratar de cuándo es fácil y cuándo difícil persuadir a un pueblo, hay que hacer la distinción de si lo que se le va a aconsejar presenta al primer aspecto ganancia o pérdida, y si es un acto magnánimo o despreciable.