Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Cuando Escipión fue nombrado cónsul pidió el mando de la provincia de África, prometiendo destruir completamente Cartago. El Senado, fundándose en los principios de Fabio Máximo, no quería concedérselo, y en vista de ello Escipión lo amenazó con proponerlo al pueblo, sabiendo perfectamente cuánto agradan a la multitud tales determinaciones.
Puedo añadir otro ejemplo tomado de nuestra historia, cual es el de que Hércules Bentivoglio, general del ejército florentino, que en unión de Antonio Giacomini, derrotó en San Vicente a Bartolomé de Alviano, fue a sitiar a Pisa; empresa acordada por el pueblo de Florencia, al cual sedujeron las halagüeñas promesas de Hércules, aunque muchos sabios y prudentes ciudadanos se opusieron a ella, pero inútilmente, porque no hubo medio de contrarrestar la opinión de la multitud, excitada por los brillantes ofrecimientos de Bentivoglio.
Digo, pues, que el medio más fácil de arruinar una república donde el pueblo tenga facultades para tomar determinaciones es aconsejar a este brillantes conquistas, porque en tal caso siempre decide acometerlas, sin que puedan impedirlo los de contraria opinión.