Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Se deduce de lo dicho que, quien desee crear una república donde hay muchos nobles, no podrá realizarlo sin acabar primero con todos ellos, y que, si donde existe la igualdad quiere alguno fundar un reino o un principado, no lo conseguirá sino sacando del nivel igualitario los de ánimo inquieto y ambicioso, convirtiéndolos en nobles, no solo de nombre, sino de hecho, dándoles castillos y posesiones, riquezas y súbditos[131]. En medio de ellos y mediante ellos mantendrá su poder, y estos, por medio del rey o del príncipe, satisfarán su ambición. Los demás se verán obligados a soportar el yugo que solo por la fuerza se sufre, y mientras la fuerza de los que mandan esté nivelada con la de los que obedecen, cada cual permanecerá en su puesto.
Pero fundar una república en país apropiado para ser un reino, o viceversa, solo puede hacerlo un hombre de grande entendimiento y grandísima autoridad[132]. Muchos han querido acometer esta empresa y pocos han logrado realizarla, porque su grandeza asusta a unos y detiene a otros; de tal modo que, casi al principiar, fracasan[133].