Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Pero antes que en el victorioso resultado, fÃjese la atención en el orden de estas guerras y en el modo de proceder en ellas, y se verá que a la fortuna se unen grandÃsimo valor y no menor prudencia; la suerte que quien investigue las causas de las victorias las encontrará fácilmente, pues es notorio que cuando un prÃncipe o un pueblo llegan a tan grande reputación de valerosos que los demás pueblos o prÃncipes vecinos temen atacarle, jamás se verá agredido sino por necesidad ineludible de los agresores, y estará en el caso de elegir por su parte a quién de los vecinos ha de hacer guerra, mientras con industria mantiene a los demás tranquilos; cosa fácil, no solo por el respeto que su poder infunde, sino también por los recursos que emplea para engañarlos y adormecerlos. Las potencias más apartadas que no vivan en relaciones con ellos se cuidarán de los sucesos como de cosas lejanas que no les interesan; en este error continuarán hasta que el incendio se les acerque y, cuando les llegue, solo tendrán para apagarlo las fuerzas propias, insuficientes contra un enemigo que ha llegado a ser poderosÃsimo[150].