Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Los ejemplos de Esparta y de Atenas demuestran que estos medios para ampliar la dominación son necesarios y buenos. Ambas repúblicas eran belicosas y tenían excelentes leyes; sin embargo, no llegaron a la grandeza de Roma, que parecía más tumultuosa y menos bien regida. No puede explicarse esto sino por las razones ya referidas, pues, aumentando Roma su población, pudo poner sobre las armas doscientos ochenta mil hombres, y ni Esparta ni Atenas pasaron nunca de veinte mil cada una.
Esta diferencia no nacía de ser la posición de Roma mejor que la de Esparta y Atenas, sino del distinto modo de proceder. Licurgo, fundador de la república espartana, consideró que nada podía viciar tanto sus leyes como la mezcla de nuevos habitantes, e hizo todo lo posible para impedir a los extranjeros avecindarse allí. Además de prohibirles casarse en Esparta, negoles la posibilidad de adquirir el derecho de ciudadanía y dificultó todas las relaciones que mantienen la comunicación de los hombres entre sí, ordenando que en aquella república se usara moneda de cuero, a fin de impedir que acudieran forasteros por el deseo de vender mercancías o de ejercer alguna industria. Así pues, aquel Estado no podía aumentar el número de habitantes.