Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio La máxima de que el dinero es el nervio de la guerra la dijo Quinto Curcio a propósito de la guerra entre el macedonio Antípatro y el rey de Esparta, al referir que, por carecer este de dinero, viose obligado a dar la batalla y quedó derrotado; y si hubiera podido diferirla algunos días, la noticia llegada a Grecia de la muerte de Alejandro bastara para que, sin necesidad de combatir, quedase vencedor; pero acabándose el dinero y temiendo que el ejército, por falta de pagas, lo abandonara, viose precisado a aventurar la batalla. Con este motivo, afirma Quinto Curcio que el dinero es el nervio de la guerra.
Esta máxima se alega ahora casi diariamente, y la siguen los príncipes que carecen de la prudencia necesaria. Fundándose en ella, creen que los tesoros bastan para su defensa, sin pensar que si con tener dinero se venciera, Darío hubiese vencido a Alejandro, los griegos a los romanos; en nuestros tiempos, el duque Carlos el Temerario a los suizos; y recientemente no hubieran tropezado los florentinos con tantas dificultades para vencer a Francisco María, sobrino del papa Julio II, en la guerra de Urbino.
Todos los citados fueron vencidos por los que creían que el nervio de la guerra no es el dinero, sino los buenos soldados.