Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Son, pues, muchos los motivos que obligan a un general a dar batallas contra su voluntad, y entre ellos alguna vez lo será la falta de dinero; pero no por esto debe considerarse el dinero nervio de la guerra, más que lo son las otras causas que imponen aquella obligación.
Insisto, pues, en que no es el oro el nervio de la guerra, sino los buenos soldados. Muy necesario es el dinero como elemento secundario; pero es una necesidad que los buenos soldados saben satisfacer, porque es tan imposible que dejen de adquirirlo en la guerra, como lo es que el dinero por sí solo sirva para tener buenos soldados. La historia demuestra en mil ocasiones la verdad de lo que decimos. Aunque Pericles aconsejó a los atenienses hacer la guerra por todo el Peloponeso, mostrando que podían ser victoriosos por su pericia y su dinero, y aunque en esta guerra alcanzaron los atenienses algunas victorias, al fin perdieron la campaña, valiendo más el tacto y los buenos soldados de Esparta que la habilidad y el dinero de Atenas.