Discursos sobre la primera decada de Tito Livio

Discursos sobre la primera decada de Tito Livio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sostengo, pues, que no es el oro, como vulgarmente se dice, el nervio de la guerra, sino los buenos soldados, porque el oro no es suficiente para tener un ejército bien organizado y este sí lo es para encontrar oro. Si los romanos hubieran querido hacer la guerra con dinero y no con hierro, no les bastaran todos los tesoros del mundo, a juzgar por las grandes empresas que acometieron y por las dificultades interiores que necesitaron vencer; pero haciendo la guerra con hierro, jamás tuvieron carestía de oro. Quienes lo tenían, lo llevaban hasta sus campamentos.

Si el rey de Esparta, por falta de dinero, tuvo que arriesgarse a librar una batalla, lo sucedido por tal penuria es lo que muchas veces acontece por cualquier otra causa, pues ha ocurrido que por falta de víveres se vea obligado un ejército entre morir de hambre o batallar, a preferir la lucha, por ser más honroso y prestarse más a los favores de la fortuna. También se ha visto muchas veces que, al saber un general que las fuerzas enemigas iban a recibir socorro, se apresurara a combatir, para no tenerlo que hacer después contra un ejército más numeroso y con notoria desventaja (como le sucedió a Asdrúbal en La Marca cuando le atacó Claudio Nerón, unido a otro cónsul romano). Igualmente, si un general se ve en la precisión de huir o pelear, siempre elige combatir, porque, aun cuando le parezca muy dudoso el éxito, puede vencer y, huyendo, la derrota es segura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker