Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Si la defensa es de una plaza grande, donde hay facilidad para retirarse, la artillería es, sin embargo, mucho más útil a los sitiadores que a los sitiados; primero, porque para que la de la plaza cause daño a los de fuera es preciso situarla casi al nivel del suelo, pues de lo contrario, construyendo el enemigo poco elevados parapetos, estará seguro de que no has de causarle daño. Obligados los defensores a emplazar sus cañones en lo alto de los muros o cualquier otro punto elevado, tropiezan con dos dificultades: una, no poder emplear piezas del mismo calibre y alcance que los sitiadores, porque en pequeño espacio no se manejan grandes cañones, y otra que, aun pudiéndolos colocar, no cabe cubrir las baterías con parapetos tan fuertes y seguros como las de los sitiadores, que, dueños de ancho terreno, tienen espacio para situarlas donde les convenga. Si estos poseen bastante artillería pesada, será imposible a los defensores de la plaza tener baterías altas, y las bajas ya he dicho que son casi inútiles.