Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Las ciudades hay, pues, que defenderlas con los brazos y con artillerÃa ligera, la cual es de escasa utilidad, porque los inconvenientes de su empleo contrapesan su eficacia, obligando a que los muros sean poco elevados y a colocarla casi en los fosos; y como no se verifica el asalto hasta que están abiertas las brechas o rellenados los fosos, los sitiados tienen ahora muchas más desventajas. Resulta pues, como he dicho antes, que la artillerÃa es mucho más ventajosa para el que ataca que para quien se defiende.
En el tercer caso, es decir, el de atrincherarse en un campo para no librar batalla sino oportunamente y con ventaja, sostengo que no hay ahora más medios de los que tenÃan los antiguos para evitar el combate, y a veces, por causa de la artillerÃa, resulta desventaja; porque si el enemigo te flanquea y ocupa mejores posiciones, como puede suceder fácilmente, si se apodera de sitios más elevados, o cuando llega no has terminado tus atrincheramientos ni te has cubierto bien con ellos, inmediatamente y sin que puedas evitarlo, te obliga a salir de ellos y a dar la batalla. Asà sucedió a los españoles en la de Rávena, donde, sitiados entre el rÃo Ronco y un parapeto, por no haber elevado este lo necesario y por tener los franceses alguna ventaja en el terreno, obligoles la artillerÃa de estos a salir de las trincheras y dar la batalla.