Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Ya hemos visto cuánto facilitó esto el engrandecimiento de Roma, porque las ciudades acostumbradas a vivir libres y a ser gobernadas por sus habitantes están contentas y tranquilas con una dominación que no ven, aunque les sea algo más gravosa que con la que ven a diario, y parece reprobarles diariamente su servidumbre. Resulta, además, de este sistema otro bien para el prÃncipe, cual es que, no dependiendo de sus ministros los magistrados que ejercen la justicia civil y criminal, ninguna sentencia puede originar odio contra él, librándose asà de muchos motivos de malquerencia e incluso de calumnias.
En prueba de esta verdad podrÃamos presentar multitud de ejemplos antiguos si no hubiera uno reciente de Italia, pues todo el mundo sabe que habiendo sido ocupada Génova muchas veces por los franceses, siempre el rey, excepto ahora, ha mandado un francés para que en su nombre la gobierne.
Al presente, no por su voluntad, sino por necesidad, ha dejado que se gobierne por sà misma y con gobernador genovés; y quien estudie cuál de estos dos procedimientos asegura mejor la dominación del rey y satisface más al pueblo, confesará sin duda que el último de ellos.