Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio La utilidad de las fortalezas bien se vio cuando bajó a Italia el rey Carlos VIII, a quien se rindieron todas, o por traición de sus gobernantes o por medio de mayor mal. Si no hubieran existido, tampoco los florentinos fundaran en ellas su esperanza de dominar Pisa, ni el rey se valiera de este motivo para quitarles dicha ciudad. Los medios que emplearon, antes de hacer la ciudadela, para su dominación en Pisa, bastaron para conservarla, y sin duda no dieron tan mal resultado como las fortificaciones.