Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Llamado por los cartagineses para socorrer a su patria, partió Aníbal de Italia después de estar en ella diez y seis años victorioso. Encontró a Sífax y a Asdrúbal derrotados, perdido el reino de Numidia, reducido el poder de Cartago a las murallas de la ciudad, y sin más medios de resistencia que el ejército a sus órdenes. Conociendo que era este el último recurso de su patria, no quiso arriesgarlo inmediatamente sin intentar antes otros remedios. No se avergonzó de pedir la paz, juzgando que si había salvación para Cartago era en la paz y no en la guerra, y cuando los romanos la negaron dio la batalla, casi seguro de perderla, por si la fortuna le favorecía o, en caso contrario, sucumbir gloriosamente.
Si Aníbal, que era tan valeroso y tenía intacto su ejército, procuró primero la paz que la guerra, cuando vio que de la pérdida de una batalla dependía la libertad de su patria, ¿qué deben hacer los de menos valor y menos experiencia que él? Pero los hombres cometen la falta de no limitar sus esperanzas, y, fundándose en ellas, sin atender a otras condiciones, llegan a la ruina.