Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio El asesinato de Tarquino Prisco por los hijos de Anco, y el de Servio Tulio por Tarquino el Soberbio, demuestran cuán difícil y peligroso es quitar a otro la corona y dejarlo vivo, aun procurando ganarse su afecto con beneficios.
Se ve, pues, cuánto se engañó Tarquino Prisco al creer que poseía la corona que le había dado el pueblo y confirmado el Senado, no imaginando que el resentimiento de los hijos de Anco fuera tan extremado que les impidiese contentarse con lo que satisfacía a toda Roma. También se equivocó Servio Tulio al creer que, con nuevos favores, conseguiría la adhesión de los hijos de Tarquino. De suerte que el primer caso nos enseña que ningún príncipe vivirá seguro en su reino mientras viven en él los despojados de la corona; el segundo recordará a los poderosos que las viejas ofensas no se borran con beneficios nuevos, tanto menos cuanto el beneficio es inferior a la injuria.