Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Nadie negará que Aníbal era maestro en el arte de la guerra, y en su campaña contra Escipión en África, si hubiese visto ventajas en prolongarla, así lo hiciera, como lo hizo Fabio en Italia, cosa no difícil siendo tan gran capitán y mandando excelente ejército. Si no obró así, debió de ser por algún motivo importante. En efecto; el capitán que manda un ejército y ve que por falta de dinero o de apoyo en el país no puede conservarlo largo tiempo, será insensato no intentando la batalla antes de que sus fuerzas se desorganicen, pues, evitándola, seguramente se pierde, y, dándola, puede vencer.
Además, hay que tener en cuenta que, aun perdiéndola se puede adquirir gloria, que más glorioso es ser vencido por la fuerza de las armas que aniquilado por cualquier otra causa. Esto fue lo que determinó a Aníbal a dar la batalla.
Por otra parte, aunque el general cartaginés hubiera evitado la lucha y a Escipión le faltara ánimo para ir a buscarle en las fuertes posiciones que ocupara, nada perdía este que, habiendo vencido ya a Sífax y conquistado gran extensión de terreno en África, podía mantenerse allí con tanta seguridad y comodidad como en Italia. No sucedía esto a Aníbal cuando guerreaba con Fabio, ni a los galos cuando tenían enfrente a Sulpicio.