Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Quien quiera que una ciudad se defienda obstinadamente y que obstinadamente pelee un ejército en campaña, debe procurar, sobre todo, convencer a sus tropas de la necesidad de combatir. El general prudente que tiene que sitiar una plaza, calculará la facilidad o dificultad de tomarla por lo que sepa respecto a la necesidad de los habitantes para la defensa: si esta es grande, la expugnación será difícil, y si no, fácil. De aquí nace que sofocar la rebelión de una provincia sea cosa más difícil que conquistar esta por primera vez; porque en la conquista, no habiendo cometido ofensa los habitantes, y no temiendo el castigo, se rinden fácilmente; pero en la rebelión juzgan los rebelados que hay ofensa, temen la pena y resisten tenazmente a los que les combaten.
Nace también la obstinación de los odios entre príncipes y entre repúblicas cuyos Estados son vecinos, por la ambición de dominar y por celos de preponderancia, sobre todo si son repúblicas, como sucede en la Toscana, celos que hacen muy difícil la dominación de una por otra.