Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Quien considere bien la índole de los Estados vecinos de Florencia y de los de Venecia, no se admirará, como sucede generalmente, de que Florencia haya gastado mucho más en guerras y conquistado mucho menos que Venecia. Esto es debido a que los venecianos no han tenido en su vecindad pueblos tan obstinados en la defensa como Florencia. Aquellos estaban acostumbrados al mando de un príncipe, no a vivir en libertad, y a los que viven en servidumbre les importa generalmente muy poco cambiar de señor; tan poco, que muchas veces lo desean. Así pues, aunque los Estados vecinos de Venecia eran mucho más poderosos que los de Florencia, pudo dominarlos, por ser menor su resistencia que la opuesta por las ciudades libres inmediatas a Florencia.
Volviendo al asunto de que me ocupo, debe, pues, el general que sitia una plaza ingeniarse con diligencia para que los sitiados no tengan la necesidad de la defensa, y, por consiguiente, la obstinación en realizarla, prometiendo perdón a los que temen el castigo; y si lo que temen es la pérdida de la libertad, mostrar que no va contra el bien común, sino contra unos cuantos ciudadanos ambiciosos, cosa que muchas veces ha facilitado el triunfo y la toma de las plazas; pues aunque el objeto de tales promesas es fácilmente conocido, sobre todo por las personas entendidas, casi siempre engaña a los pueblos, que, deseosos de la paz, cierran los ojos a los peligros que estas lisonjeras promesas encubren.