Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Para no tener que tratar más esta materia aduciré los ejemplos de la historia romana más dignos de notarse. Fue Cayo Manlio con su ejército contra el de los veyenses, y habiendo entrado parte de estos en los atrincheramientos romanos, acudió Manlio con fuerzas de socorro a fin de cerrarles el paso y, para que no pudieran salvarse, ocupó todos los puntos de salida. Viéndose los veyenses encerrados, comenzaron a combatir con tanta rabia, que mataron a Manlio, y no destruyeron todo el ejército romano por la prudencia de un tribuno que les abrió camino para salir de allí. Resulta, pues, que mientras la necesidad obligó a los veyenses a combatir, pelearon ferozmente, y cuando tuvieron la vía abierta prefirieron la huida a la lucha.
Los volsgos y los equos habían invadido con sus ejércitos el territorio de los romanos, quienes enviaron los dos cónsules para rechazarles. Empeñada la batalla, el ejército de los volsgos, que mandaba Vetio Mescio, quedó de pronto encerrado entre su campamento, ocupado ya por uno de los dos ejércitos romanos y el otro ejército consular. Viéndose en la precisión de morir o abrirse camino espada en mano, dijo el general a sus soldados estas palabras: Ite mecum; non murus nec vallum, armati armatis obstant, virtute pares, quo ultimum ac maximum telum est, necesitate superiores estis[228]. Así, pues, Tito Livio llama a la necesidad ultimum ac maximum telum.