Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Además, excitan principalmente a los hombres dos afectos, el amor y el miedo, y lo mismo les domina quien se hace amar que el que les inspira temor, siendo frecuente que sigan y obedezcan mejor a quien temen que a quien aman. Importa, por tanto, poco a un general seguir cualquiera de ambos caminos, siempre que por su valor y mérito sea famoso; pues si su reputación es grande, como lo fue la de AnÃbal y la de Escipión, borra cuantas faltas se cometen, por hacerse amar o temer demasiado. Ambas cosas pueden producir grandes inconvenientes y sucesos ocasionando la ruina de un prÃncipe, porque quien desea ser excesivamente amado, a poco que se aparte de la verdadera vÃa, resulta despreciable; y quien aspira a ser muy temido, a poco que exagere los medios, será odioso. No consintiendo nuestra propia naturaleza permanecer en justo término medio, los excesos en uno u otro sentido los mitiga la reputación que da un mérito extraordinario, como el de AnÃbal o el de Escipión, y, sin embargo, ambos sufrieron contrariedades y lograron ventajas con cada uno de estos procedimientos. Los triunfos, ya los hemos referido; veamos ahora las desdichas.