Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio A Escipión se le rebelaron en España sus soldados con parte de sus aliados a causa de no temerle, pues los hombres son tan inquietos que, a poco que se les facilite realizar sus ambiciones, inmediatamente olvidan el afecto inspirado por la bondad del príncipe, como lo hicieron los soldados y aliados de Escipión, quien, para reprimirles, tuvo que emplear el rigor, que le repugnaba. Respecto a Aníbal, no hay ejemplo de caso alguno en que su crueldad y falta de fe le dañaran, pero puede suponerse que Nápoles y otras muchas ciudades permanecieron fieles al pueblo romano por miedo a la reputación de falso y cruel que tuvo el famoso cartaginés. Tales condiciones le hicieron más odioso a los romanos que ningún otro enemigo de los que tuvo Roma, y mientras a Pirro, cuando aún estaba con su ejército en Italia, le dijeron quién quería envenenarlo, a Aníbal, aun desarmado y expatriado, nunca le perdonaron, persiguiéndole hasta que se suicidó. Por su impiedad, crueldad y perfidia tuvo este fin; pero en cambio le produjo la ventaja, admirada por todos los escritores, de que en su ejército, formado con gentes de todas clases y naciones, nunca hubo turbulencias entre las tropas ni rebeliones contra el jefe, a causa seguramente del terror que inspiraba; el cual, unido a su fama, era tan grande, que bastaba para mantener la disciplina y la obediencia.