Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Si la fortuna es tan propicia al hombre meritorio que, por fallecimiento natural de sus émulos, lo libra de las asechanzas de la envidia, llega a ser famoso, pudiendo ejercitar sus virtudes sin obstáculos ni violencias; pero si no tiene esta suerte, debe pensar en la manera de librarse de envidiosos, y antes de intentar ninguna empresa, tener vencida esta dificultad.
Quien lea la Biblia sensatamente advertirá que Moisés viose obligado, para asegurar la observancia de sus leyes y su gobierno, a matar a muchísimos hombres, que, impulsados únicamente por la envidia, se oponían a sus proyectos.
Conoció muy bien la necesidad de esta conducta fray Jerónimo Savonarola; conocióla también Pedro Soderini, gonfaloniero de Florencia. Aquel no podía seguirla por su profesión (era fraile) y porque no le comprendieron bien aquellos de sus seguidores que hubieran podido practicarla. No quedó, sin embargo, por Savonarola el intentarlo, pues sus sermones están llenos de acusaciones e invectivas contra los sabios del mundo, que así llamaba a los envidiosos y a los que contrariaban sus ideas.