Discursos sobre la primera decada de Tito Livio

Discursos sobre la primera decada de Tito Livio

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Acostumbraban los romanos valerse de la religión para inspirar esta confianza, y de aquí que consultaran a los augures y los auspicios para nombrar cónsules, para formar ejércitos, para sacarlos a campaña y antes de dar las batallas. Un general hábil y prudente no empeñaba una acción sin estas consultas previas, juzgando que la podría perder fácilmente si los soldados no sabían de antemano que los dioses les eran favorables. Un cónsul o un general que se atreviese a combatir teniendo los auspicios desfavorables, hubiera sido castigado, como lo fue Claudio Pucher.

Aunque esta costumbre se mencione con frecuencia en la historia romana, pruébanla de una manera indudable las palabras que Tito Livio pone en boca de Apio Claudio, quien, quejándose al pueblo de la insolencia de los tribunos de la plebe, y mostrando que, mediante ellos, los auspicios y otras cosas pertenecientes a la religión se desprestigiaban, dice: Eludant nunc licet religionem. Quid enim interest, si pulli non pascentur, si ex cavea tardius exierint, si occinuerit avis? Parva sunt hae; sed parva ista non contemnendo, majores nostri maximan hanc Rempublicam fecerunt[249]. En efecto; estas pequeñas cosas son las que mantienen unidos e inspiran a los soldados la confianza, que es causa principal de la victoria. Conviene, sin embargo, que a tales cosas acompañe el valor, porque sin él, nada valen.


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