Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Creo que en este punto no cabe mejor determinación que la indicada, porque la de callarse, no manifestando nunca la opinión, equivale a ser inútil a la república o al príncipe, sin evitar el peligro, porque el silencio inspira en los demás sospechas y pudiera suceder al silencioso lo que al amigo del rey de Macedonia, Perseo. Derrotado este por Paulo Emilio, huía acompañado de algunos amigos; y hablando de lo que les acababa de pasar, uno de estos manifestó a Perseo las muchas faltas que había cometido, causando su ruina. Volviose a él Perseo, y le dijo: «¡Traidor, has esperado a decírmelo cuando no podía remediarlas!». Y seguidamente, con sus propias manos le mató. Así sufrió el castigo de haber callado cuando debía hablar, y de haber hablado cuando debió callar, no evitando el peligro con omitir el consejo. Creo, pues, que se debe observar la conducta que he propuesto.