Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Para que con el testimonio de Tito Livio comprenda todo el mundo la diferencia que hay entre un buen ejército y uno malo, copiaré las palabras de Papirio Cursor, cuando quería castigar a Fabio, general de la caballería: Nemo hominum, nemo Deorum verecundiam habeat; non edicta imperatorum, non auspicia observantur: sine commeatu, vagi milites in pacato, in hostico errent; immemores sacramenti, se ubi velint exauctorent; infrequentia deserant signa; neque conveniant ad edictum, nec discernant interdiu, nocte; legua, iniquo, loco jussu, injussu imperatoris pugnen; et non signa, non ordines servent: latrocinii modo, cceca et fortuita, pro solemni et sacrata militia sit[252].
Con este texto a la vista, fácilmente se comprende si la milicia de nuestros días es fuerza ciega y confusa o sagrada y solemne, lo que le falta para asemejarse a lo que se puede llamar buen ejército, y cuánto dista de ser valerosa y disciplinada como la romana, o impetuosa como la de los galos.