Discursos sobre la situación de Florencia tras la muerte del joven Lorenzo de Médicis
Discursos sobre la situación de Florencia tras la muerte del joven Lorenzo de Médicis Réstame hablar del régimen que ha existido desde 1512 hasta ahora y de su fuerza o debilidad; pero, por ser cosa reciente y de todo el mundo sabida, nada diré de él. Verdad es que, ocurrida la muerte del duque de Urbino,[7] y tratándose del establecimiento de nuevo gobierno, creo que, en prueba de mi buena fe con Su Santidad, debo decirle cuanto pienso.
Empezaré por manifestarle la opinión de otros muchos, según la he oÃdo, y después expondré la mÃa, rogando a Vuestra Santidad que, si yerro, me excuse, por ser mayor mi celo que mi habilidad.
Según unos, no puede establecerse gobierno mejor que el habido en tiempo de Cosme y de Lorenzo de Médicis. Otros lo quisieran más liberal. Aquéllos sostienen que las cosas vuelven fácilmente a su estado natural y, siendo natural en los florentinos honrar vuestra casa, gozar de los beneficios que ésta ha dispensado a Florencia, amar lo que ella amaba, acostumbrándose a ello durante sesenta años, es imposible que, mantenido el mismo gobierno, no subsistan las mismas costumbres, siendo pocos los que se opongan, y aun éstos, por el hábito de la sumisión, cederÃan sin dificultad. Añaden a estas razones la de la necesidad, porque, en su opinión, no puede estar Florencia sin jefe, y vale más tenerlo de estirpe respetada ya en tal cargo, que carecer de él y vivir en la anarquÃa y obedecer a un extranjero, menos considerado y menos agradable a los ciudadanos.