La Mandrágora
La Mandrágora ESCENA PRIMERA
SOSTRATA, MICER NICIAS, LIGURIO
SOSTRATA. Siempre he oÃdo decir que es propio del prudente escoger, de entre dos males, el menor. Si para tener hijos no tenéis otro remedio, pues habrá que aceptar éste; siempre, claro, que no grave vuestra conciencia.
MICER NICIAS. Claro.
LIGURIO. Vos id a ver a vuestra hija y micer Nicias y yo iremos a ver a fray Timoteo, su confesor, y le contaremos el caso, para que no tengáis vos que decÃrselo. Veréis lo que os dirá.
SOSTRATA. Asà lo haré. Vuestro camino es ése, y yo voy a buscar a Lucrecia y la llevaré a hablar con el fraile cueste lo que cueste.
ESCENA SEGUNDA
MICER NICIAS, LIGURIO
MICER NICIAS. Te extrañas quizás, Ligurio, que haya que hacer tantas historias para persuadir a mi mujer, pero si lo supieras todo, no te extrañarÃas.
LIGURIO. Imagino que será porque todas las mujeres son desconfiadas.
