La Mandrágora

La Mandrágora

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CALLIMACO. Quisiera saber lo que ésos han hecho. ¿Será posible que no vuelva a ver a Ligurio? Que no han pasado dos horas, ¡sino veinticuatro! ¡En qué angustia de ánimo he estado y estoy! Verdad es que fortuna y naturaleza se equilibran: no hay nunca beneficio sin perjuicio. Al ir creciendo mi esperanza, creció también mi temor. ¡Mísero de mí! ¿Será posible que viva con tantos afanes, perturbado por estos temores y esperanzas? Soy como nave sacudida por vientos contrarios, cuyo temor acrecienta la proximidad del puerto. La simpleza de micer Nicias me da esperanzas; la discreción y dureza de Lucrecia me dan miedo. ¡Ay de mí, que no encuentro paz en ningún sitio! A veces intento vencerme a mí mismo, me reprocho ese furor y me digo: ¡Qué haces!, ¿te has vuelto loco? Cuando lo hayas conseguido, ¿qué? ¿Comprenderás tu error, te arrepentirás de las fatigas y preocupaciones habidas? ¿Ignoras acaso la gran diferencia que hay entre lo que se desea y lo que se obtiene? Por otra parte, lo peor que puede sucederte es morir e ir al infierno. ¡Tantos otros han muerto! Y ¡hay en el infierno tantos hombres de bien! ¿Vas a avergonzarte de ir tú también? Encárate con la suerte; huye el mal y no pudiendo huirle sopórtalo como un hombre, no te dejes vencer, no te acobardes como una mujer. Y así me doy ánimos, pero dura poco, porque me asaltan tantos deseos de yacer aunque sea una sola vez con ella que me siento alterado de los pies a la cabeza: me tiemblan las piernas, mis entrañas se estremecen, el corazón me salta del pecho, los brazos caen en abandono, la lengua enmudece, los ojos se ciegan y el cerebro me da vueltas. Si al menos encontrara a Ligurio tendría con quien desahogarme. Pero helo aquí que viene hacia mí a toda prisa. Lo que me diga me hará vivir aún unos instantes o morir al momento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker