La Mandrágora
La Mandrágora Dios os salve, benignos oyentes, si como parece tal benignidad depende del complaceros. Si continuáis permaneciendo silenciosos os haremos partÃcipes de un nuevo caso acaecido en esta ciudad.
Ved la escena que os presentamos: ésta es vuestra Florencia; otra vez será Roma o Pisa; cosa de desternillarse de risa. Aquella puerta que está ahÃ, a mi derecha, la casa es de un doctor que aprendió en el Bueyecio[6] muchas leyes. Aquella calle, que está allà en el ángulo representada, la calle es del Amor en la que quien cae jamás se levanta. Podréis luego conocer, por el hábito del fraile, qué clase de prior o abate vive en el templo que al otro lado veis, si de ahà demasiado pronto no os movéis. Un joven, Callimaco Guadagni, recién llegado de ParÃs, vive en aquella puerta de la izquierda. De entre todos sus compañeros es el que, por lo que se ve, de valor y gentileza se lleva la palma. Una joven prudente fue por él muy amada y por eso engañada fue, como luego sabréis; y yo quisiera que a vosotras, como a ella, asà alguien os perdiera.
La fábula Mandrágora se llama. El porqué, al representarla comprenderéis, según preveo. No goza el autor de mucha fama; asà que, si no logra haceros reÃr, gustoso os pagará el vino.
