Blackout
Blackout Perseguido, aislado, Manzano tenía dos opciones: rendirse o encontrar una salida. Eligió la segunda. Con la ayuda de Shannon, trazó un plan para exponer lo que sabía y demostrar su inocencia.
La cacería había comenzado.
Y en las sombras, quienes habían provocado el desastre afinaban la siguiente fase de su plan.
Europa, como un animal herido, sangraba en la nieve. Y los depredadores olían la sangre.
El frío ya no era el peor enemigo. Era la desconfianza, extendiéndose como una sombra sin forma. La red eléctrica europea, construida durante décadas para conectar naciones y prosperidad, había sido convertida en un arma invisible, y ahora, su complejidad era el velo perfecto para ocultar a los culpables.
Manzano y Lauren Shannon, fugitivos involuntarios, se movían entre ruinas modernas: ciudades congeladas, hospitales desbordados, estaciones de tren desiertas. Cada paso que daban era una carrera contra el tiempo y contra la ley. La policía los perseguía, pero ellos sabían que el verdadero enemigo seguía libre, tejiendo su telaraña en la oscuridad.
—¿Qué buscas exactamente? —preguntó Shannon mientras Manzano manipulaba un ordenador portátil robado de una tienda abandonada.