Fuimos soldados
Fuimos soldados Para Lazarte, este secuestro no es solo un golpe financiero, sino su única tabla de salvación, su última oportunidad para regresar a Argentina y retomar la lucha que dejó en pausa. Pero ahora, al estudiar las rutas de escape y el procedimiento de entrega del rescate, siente un peso en el estómago, una intuición que le dice que este plan puede no ser tan perfecto como parece.
Lazarte, con su determinación implacable, acepta el desafío y comienza la minuciosa tarea de coordinar el secuestro. Su entrenamiento como técnico y ex combatiente lo impulsan a revisar cada detalle, a anticiparse a cada posible falla. Cada día es un ejercicio de paranoia, de precisión, de riesgos calculados. La tensión se eleva y sus pensamientos se vuelven un laberinto donde cada acción tiene consecuencias fatales. Al equipo se han sumado ex guerrilleros con pasados turbios, traiciones y heridas sin cerrar. Son sombras de la resistencia, un grupo heterogéneo de ideólogos, desertores y supervivientes, todos exiliados y ahora reunidos por la única razón de no abandonar la lucha, aunque la moral y la confianza entre ellos estén destrozadas.
